
La palabra del otro, la del otro loco, agujerea al cuerpo como una esponja. El cuerpo va solo ahí donde está precisamente el agujero del Otro, partido y todo, soportando el desorden todo de las partes, amalgama de colgajo y recuerdo. La nariz de este otro que solo dice olor, los ojos de quien solo dice eso. La boca de este otro que dice diciendo. Atrapado allí sin más palabras que el cuerpo, es que nací viendolo que estaba todo vivo. Es que prestando el cuerpo supe que había cuerpo. Agradecido a la distancia que permitió reconocerlo. Digo agujereado y todo, el ser y el cuerpo ahí.
Editorial Macedonio presenta: " Textos inéditos" de: Gulliver
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