
Mirando mi biblioteca - curiosamente diferente a la mía - supe de repente que ante mi se erguian silenciosamente solemnes todas las lecturas realizadas en vida - en la pesadilla creía tener 83 años -. Demasiado nítidas y ordenadas por orden de lectura, podía haberme tomado el trabajo de dedicarle atención a cada tomo. El temor me paralizó en cada recorrido. Había un libro último que debía estar esperándome en algún extremo.
Por suerte, desperté.
Editorial Macedonio presenta a Facundo Casas.
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