Soy una cuenta eventual. Transcurro de un pasillo a otro, entre carpetas y archivos buscando... acaso un tiempo para existir, un modo de permanecer. Caen las tardes dando lugar a cortas caminatas a casa, senderos pintados por el parque, cargados de plantas y baldosas que mis pasos ya conocen.
Hecho a andar al cuerpo en un viaje al interior de todo, de todas las cosas que me gustan como por un imán que me lleva una y otra vez a explorarlas, a entenderlas. El porque de las cosas el porque de la belleza, el porque de todo.
Hace días que no para de llover. Son las tardes mas lindas desde hace mucho, el olor que entra junto al viento por el pasillo, ese olorcito a lluvia a tierra mojada me gusta. Parece que todo se ve mejor, el verde césped, las hojas de los árboles, la piel quemada por el sol que ya no esta. Todo posee otro brillo, como si la gente fuera a todas partes con esa agüita en los ojos que hace que se vea linda. Ese brillo que sale cuando nos emocionamos cuando finalmente podemos detener el tiempo. Es mirar enamorados, vivir de ese destello permanentemente...Será posible que me haya enamorado perdidamente de la vida?
Pareciera que me conformo con poco, puede ser,... a esta altura no es necesario pedir más, muchas de las cosas que quise hacer están hechas es tiempo de detenerse un poco a disfrutar de todo.
Que daría como Verne por viajar al centro de la tierra. Buscar allí en todo lo presente el instante que se desvanece, que cambia constantemente. Y atraparlo para siempre inmortalizando su sentido, su aroma y no dejarlo jamás.
Cerrar los ojos me ayuda a verlo más claro...recordar la forma de algo con tan solo oler, oír...sentirlo. Armarme de mil sentidos para sentir, para dejar de mirar y comenzar a ver.
Y es así que me armo deshaciéndome todos los días un poco, y es así que me vuelvo nada perdiendo todos los días este poco de algo que una vez fue tanto...
editorial Macedonio presenta: Agustín Ferrara. Colección Call Center
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